7. Combinaciones de argumentos
El término argumento se emplea a veces para referirse a toda una serie de ellos que están relacionados entre sí. Por ejemplo, cualquier editorial de periódico suele contener diversos argumentos aislados (conclusiones amparadas por razones), que están traídos como soporte de una misma conclusión general, de modo que el editorial se comporta como un macro-argumento compuesto por varios sub-argumentos. Para evitar confusiones, al conjunto de razonamientos que persiguen una misma finalidad (sostener la misma conclusión) lo llamamos argumentación.
Cuando somos capaces de imaginar toda una serie de argumentos que pueden servir para un mismo propósito, decimos que contamos con un inventario de argumentos o, como han popularizado los técnicos del marketing, un argumentario. Por ejemplo, para defender la conveniencia del ingreso de España en la Unión Europea, se acumularon argumentos tan diversos como:
Nos conviene estar en la Unión Europea porque:
no queremos vivir aislados.
mejorará nuestro bienestar.
no sabemos organizarnos y es mejor que nos organicen.
deseamos dedicar los botijos a la decoración de interiores.
lo rechazan los habitualmente irresponsables.
Este conjunto de argumentos disponibles para una finalidad, forman el argumentario. El razonamiento que incluye a varios de ellos o a todos es una argumentación.
Las formas típicas de estas articulaciones argumentales son la suma y el encadenamiento. A veces aparecen combinadas.
a. Suma. Acabamos de ver una. Se produce siempre que amontonamos argumentos que, desde diversos puntos de partida, vienen a coincidir en la misma conclusión. Son argumentos convergentes, a menudo hilvanados con expresiones como: además, por otra parte, por si fuera poco...
Prefiero no salir. Nos vamos a aburrir, gastaremos dinero a lo tonto, tropezaremos con tu cuñada, además está lloviendo.
Cásate conmigo, porque:
(Es lo más ventajoso) Te adoraré como a una diosa. Te serviré como a una reina. Me ha tocado la lotería.
(Apelo a tu misericordia) Sin ti me moriré.
(Otras alternativas son peores) Nadie te querrá como yo te quiero. No encontrarás otro padre tan bueno para tus hijos.
Con este mismo repertorio, podríamos preparar un mitin electoral de éxito (quien lo dude, no ha asistido a ninguno).
Hay un modelo específico de suma que consiste en acumular varios argumentos del signo, para conformar un diagnóstico o una prueba de indicios:
Estornuda.
Le duele la garganta.
Tiene fiebre.
Conclusión: Todo parece indicar que ha cogido un catarro.
Se les ha llamado Argumentos por acumulación de evidencia. Caracterizan, como digo, a la argumentación por signos o indicios.
b. Encadenamiento o Sorites[2]. Es una cadena de argumentos en la que la conclusión del primero sirve de premisa para el segundo, y así sucesivamente, hasta alcanzar la conclusión definitiva. La argumentación forma un arco capaz de salvar grandes distancias. Son argumentos sucesivos:
Los empleados fijos trabajan más a gusto, con lo que se identifican mejor con la empresa, lo que les anima a preocuparse más por la calidad del producto. Si contratamos trabajadores fijos, mejorará la calidad de nuestros productos.
El sorites puede formarse de dos maneras, según cual sea la forma del encadenamiento:
En la primera, que los escolásticos llamaban regresiva, el predicado de cada proposición es el sujeto de la siguiente. Por ejemplo:
A es B - Jerez está en Cádiz
B es C - Cádiz está en Andalucía
C es D - Andalucía está en España
Luego A es D - Jerez está en España
La conclusión habla del mismo sujeto con que comenzó la cadena. Ha cambiado el predicado: se dice otra cosa del mismo sujeto (Como Jerez estaba en Cádiz, resulta que está en España).
Donde haya leyes, habrá procesos; donde haya procesos, habrá abogados; donde haya abogados, habrá argumentos; luego donde haya leyes, habrá argumentos.
En la forma segunda o progresiva, cambia el sujeto de la conclusión, pero no el predicado: se dice lo mismo, pero de otra cosa. En ella, el sujeto de cada proposición es el predicado de la siguiente:
C es D Andalucía está en España
B es C Cádiz en Andalucía
A es B Jerez en Cádiz
Luego A es D Jerez está en España
Todo ser libre es responsable,
Todo ser racional es libre,
El hombre es racional,
Luego el hombre es responsable.
Con las cadenas argumentales se puede colar mucha mercancía averiada. Constituyen un escondrijo de sofismas porque, al no estar desplegado cada argumento, pasan desapercibidos los defectos. Por ejemplo:
La señora Martínez gobierna al señor Martínez. El señor Martínez gobierna como alcalde la localidad de Villahorrenda. Luego, es obvio que la señora Martínez gobierna la población de Villahorrenda.
Asistimos aquí a una flagrante falacia de Ambigüedad. Otras falacias frecuentes en las cadenas argumentales son la Pendiente Resbaladiza y el Wishful Thinking.
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