3. Razonamientos mediatos e inmediatos
Lo habitual es que necesitemos dos o más premisas para justificar la tesis. Abundan, sin embargo, los argumentos en los que basta con una. Se les llama inmediatos porque no precisan nada que medie entre el dato y la conclusión. Los más habituales son aquellos razonamientos de sentido común que se apoyan tácitamente en el principio de no contradicción, o en relaciones, por ejemplo:
Si está vivo, no está muerto.
Es imposible que Pilar sea y no sea al mismo tiempo la responsable.
Si ganó el Madrid, perdió el Barcelona.
Juan está a la derecha de Pedro, luego Pedro está a la izquierda de Juan.
Lo mismo vale cuando hablamos de algo mayor, superior, anterior, etc.
Salvo estas excepciones, y otras semejantes, que podríamos considerar, como suele decirse: de cajón, el resto de nuestros razonamientos exigen por lo menos dos premisas (aunque no se expongan), es decir, son mediatos, y a ellos nos referiremos habitualmente en esta web. ¿Cuántas premisas puede llegar a tener un argumento? Miles, como ocurre en una encuesta pública, pero los entendemos mejor si las reducimos a dos o tres.
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